Se construyeron tres flujos de trabajo en KF y después se atacaron deliberadamente — no se demostraron, se pusieron a prueba, con criterios de aceptación escritos antes de empezar y con la disposición a registrar lo que fallara.
Cada uno produjo una base de datos que se puede abrir y leer.
Un ciclo de resolución de problemas 8D como tipo reutilizable, una biblioteca de causas candidatas y una sola pregunta: cuando un equipo aprende algo un lunes, ¿llega eso a los proyectos que empezaron el año pasado?
Resultado: sí, y de forma retroactiva. Una acción preventiva promovida a un tipo apareció como fila abierta de checklist en una instancia que se había tipado antes de que la lección existiera — sin escribir nada en la instancia.
Un análisis de peligros y evaluación de riesgos para una dirección asistida eléctrica: definición del ítem, disfunciones, situaciones operativas, eventos peligrosos clasificados S/E/C, ASIL determinado, objetivos de seguridad derivados.
Resultado: 10 de 10 vectores de referencia reproducidos, sin cambios de código — solo configuración. Y un HARA y un AMFE de componente convencional conviviendo en la misma base de datos, cada uno con su matriz.
Una biblioteca de 65 requisitos y un sistema de gestión de la calidad completo para una empresa ficticia, y después una auditoría contra él — con el auditor trabajando a partir de consultas y no de una visita guiada.
Resultado: 65 requisitos dictaminados, 24 conformes, dos no conformidades mayores. El hallazgo más interesante no fue ninguna de las carencias sembradas.
Cada informe indica lo que no funcionó además de lo que sí. Es deliberado: un caso de estudio sin límites es publicidad, y haría bien en descontarlo.